Tuesday, June 20, 2006

Para ti

Soy una primavera. Vos lo hiciste. Me tomaste la cara entre las manos y tu ternura fue como un viento tibio que barrió todas las hojas secas que poblaban mi otoño. Allí donde las piedras le cerraban la salida a mi soledad, vos hiciste una puerta y por la puerta se metió el sol y de mí nacen ahora las estrellas.
No importa lo que dure. De veras, no me importa. Esto es tanto, tan mío, es tan nuestro, es tan herida y risa y cielo al mismo tiempo, que aunque un día te vayas, aunque un día me dejes, aunque lo tuyo se haga astillas de viento, en mí quedará el huerto…, el huerto…, las raíces de lo que en él sembraste…, el huerto empecinado en seguir floreciéndole a tu ausencia, a tu olvido, a tu adiós. Y nunca estaré sola, aunque me dejes sola, porque en mi vida recibí tan poco, que la dicha que vos me das ahora alcanzará para seguir usándola hasta que de mí no quede nada. No importa lo que dure. Pero decime que es para siempre. Mientras dure, decime que vamos a alcanzar la eternidad con este amor… y yo me sentiré pequeña, mientras tiembla mi carne con leves aleteos de mariposas nuevas.

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